Rock Sovietico




Un amigo me mostró este cantante y su grupo KINO, rock sovietico de los ochenta, la sensación completa del videoclip parece sacada de una novela gráfica...


A Star Called the Sun
(word-for-word translation)

White snow, grey ice
Are covering the cracked ground
With a patched blanket
The city is a traffic loop
Clouds are flying over it
Obscuring the skyline
The city is in yellow smoke
It is 2000 years old
living under the light
Of a star called the Sun

And for these 2000 years
We've been in the state of war
A war for no reason
It's real business for the youth
It's a medicine for wrinkles

Red, a very red blood
One hour later you see just the ground
Two hours later flowers and grass on it
Three hours later it's again alive
being warmed by the rays
Of a star called the Sun

And we know
It has been always this way
If you're a favourite of fortune
If you live by your own law
You will die at a young age

Such a man doesn't say yes or no
He doesn't recognize big names and ranks
He is able to reach stars
It will be real, not just dreams
In the end being burnt he will fall
As a star called the Sun

Una de las cosas mas lindas que he visto en el cine



Anoche le decía a unos amigos que el cine es como la vida misma... Sin embargo creo que es mas que eso, el cine es poesía pura, es el tiempo y el espacio contorsionados hacia algo mas allá, el cine supera al autor, cuando está bien hecho se transforma en una sinergia que nace de la síntesis de todos los artistas que lo fabrican, tiene una personalidad propia, una película es algo vivo de otra forma... El Cine solo empieza a existir cuando el espectador lo hace suyo.

Esta es la escena 10 de Brother, de Kitano, uno de los autores que mas cosas me causa... En el 1:30 empieza un trozo de belleza que sintetiza mucho de lo que trato de explicar, todo eso del avión de papel... Una imagen dice mas que mil palabras.

Y el cine es imagen en movimiento.

Dreaming





Este videoclip está hecho con vocación de felicidad... No todo puede ser color de invierno.

ME VOY A CUBA




Hace tiempo que no me metia a actualizar el blog... ¿que puedo decir? todo ha sido una locura desde que hace tres semanas me avisaron que despues de una brigidisima prueba internacional había quedado seleccionado para irme a estudiar por 3 años a la EICTV, en Cuba.

Parto el 26 de agosto y eso es irme por mucho tiempo, me quedan mil cosas que hacer aca asi que dudo que actualize mucho el blog en lo que queda... o quizas si, no puedo decir nada, ahora todo es juntar lucas, hacer tramites, viajar para todos lados buscando auspicios y cosas asi.

Es complejo explicar todas las cosas que siento, los sentimientos encontrados, las cosas que me quedan por decir y hacer, y en general no puedo decir mucho de donde estoy ahora, hace muchos años que no veia a la realidad con este afan fotografico, desde la mañana, pasando por la noche... y la pena de dejar a la gente querida tambien, todo esto es un millon de cosas.

Pero me voy, y eso es todo lo que puedo decir al respecto de en que estoy, que hago, y tambien un poco lo que escribo... Espero poder subir al blog muchos escritos que me salen en este proceso de despedida... Espero poder empezar un blog distinto en la Habana, las etapas van pasando y hay que enmarcarlas, atesorarlas, guardar siempre su magia... es que el tiempo también es una especie de vértigo.

Del vino añejo

Noche, frío y niebla. El viento andino bajaba aullando por entre las ruinas de la Catedral, ondulaba largo por sobre todas las techumbres del centro de Curicó hasta que finalmente se estrellaba con un zumbido seco en contra de los cristales empañados de las casas de la Villa Doctor Osorio, ignoro quien fue el Doctor Osorio pero ahi vive mi hermano y esa noche estaba visitandolo despues de una larga ausencia. Hablabamos sobre trabajo, política, el viejo, todo eso que uno suele hablar con un hermano cuando no se le ha visto en un buen tiempo.

Estabamos hablando del terremoto y de como quedó la Catedral en ruinas cuando en un momento mi hermano se levantó, caminó hacia la despensa y la abrió con una sonrisa torva cruzandole los labios.
Me lo quedé mirando un instante y le pregunté.
-¿Eh?
Mi hermano se rió un poco y me dijo mientras sacaba una botella verde del cajón de abajo
-Oye, ¿Cuantos cigarros quedan?
Eché una rapida mirada a la cajetilla y le contesté
-Queda uno, voy a comprar mas... ¿Y eso que es?
Le dije mientras me paraba y me ponia la chaqueta
-El mejor Vino que has probado, directo de las tinajas de una viña donde trabaja un amigo, me lo trae en bidones, dificil que hayas probado un vino de estos... Espera que lo sirvo.
-Que buena, entonces cruzo a comprar cigarros mientras tanto.
Le dije mientras abria la puerta y salia al frio nocturno del otoño curicano.

Mientras caminaba por las vereda vacias hacia el almacén recordé un reportaje sobre el movimiento rastafari que habia leido hacia un tiempo. No recuerdo bien de que iba completo, era una de esas cronicas largas y medio amarillistas que salian en la Rolling Stone por los setenta, pero entonces se me alojo en la cabeza una sola imagen de esa historia: Amontonados en un trozo de sombra, unos rastafari fumaban marihuana escapando del verano jamaiquino, entre ellos se destacaba un viejo anciano de cabello blanco que, tras quedarse largo rato en silencio, enunciaba cripticamente: "La revolución viene, pero no todavia".

Compré los cigarros y me devolvi caminando lento hacia la casa. El viento soplaba encima de mi nuca, una hoja humeda y amarillenta cayó pesada encima de mi hombro. En Curicó la melancolía del otoño se mezclaba ese año con la pena del terremoto, la dureza del frio que empapaba mi ropa me hacia dudar donde terminaba una cosa y donde empezaba la otra... Sin embargo en mi cabeza la imagen del anciano seguia repitiendo "La revolución viene, pero no todavia", una y otra vez. En voz baja repeti la frase mientras sin tener muy claro que significaba, abrí la cajetilla y caminé cruzando la calle hacia la casa de mi hermano.

En unas copas de greda blanca mi hermano habia servido el vino, me acerque una a la boca y el solo aroma del cabernet me dio vueltas en la cabeza tiñendo de un purpura avasallador todos mis sentidos, preparándome para saborear lo que venia.
Bebi un largo trago hasta empapar toda mi boca, el vino bajó grueso por mi garganta y se diluyo en una serie de tintes aromáticos.
Mi hermano hacia lo mismo, aunque me miraba como sabiendo algo que yo no.
-Realmente... Está muy bueno
Le dije despues de tragar
-Te lo dije ¿o no?- me dijo satisfecho -es que este es añejado en barriles de roble, es de lo mejor de la zona. El roble impregnado de alcohol y vino le dan una textura propia al vino, lo ponen mas grueso, mas propio, si no fuera por el tiempo que se deja ahí sería igual que todos esos otros vinos baratos que, si bien no son malos, son todos iguales.
Con el dedo tomé una gota de vino que se deslizaba lentamente por el borde de la copa y me la quede mirando, el carmín profundo reflejaba en su centro la luz de la ampolleta del comedor, pensé en si se podria hacer un collar de gotas de vino.
Mi hermano encendió un cigarrillo mientras miraba en el televisor una noticia de un terremoto en Indonesia.
-Oye, ¿No que vivia por aquí una novia que tenías?
Me preguntó de pronto mi hermano,
-Ah, si, si, si- le dije, un poco aturdido por lo súbito e inesperado de la pregunta -pero no precisamente por acá... aunque cerca, cerca, a unas pocas cuadras.
-Si, creo que una vez los vine a dejar en la camioneta, mucho antes que viviera por estos barrios...
-Ya hace tiempo de eso, eso si...
-Dimelo a mi, en esos años mi vida era otra - guardó silencio un instante- partiendo por lo de la camioneta.
-Esta bien, me gusta tu casa nueva, es mas tuya.
-No es muy grande, pero es autentica, mejor que lo de antes... Oye, ¿y por que terminaron con esa mina? ¿O es muy dramático?
-No, no realmente, si terminamos por lo de siempre, que el tiempo, la distancia, las peleas, todo eso que hace la vida cuando te metes en camisas muy grandes, todo ese tipo de mierda egoista que le va carcomiendo los cimientos a las cosas hasta que de pronto...
-¡Plaff!
Me interrumpió mi hermano con una onomatopeya.
-Justamente.
Acoté riendo mientras apagaba mi cigarro.
-¿Y por que no vas a verla? digo, aprovechando que estás de paso en Curicó.
-Jajaja, bueh, es que ella no vive acá, y dudo que sus abuelos quieran verme...
Le contesté, divertido por la idea. Mi hermano tomó el bidón de vino y no pude evitar fijarme en su dedo anular. La ultima vez que lo había visto tenia un anillo.
-Ah bueno, debe ser de familia.
Me dijo mientras movía su dedo anular y levantaba la copa con rostro burlesco.
-¿Que hiciste el anillo?
Le pregunté de pronto, preso de la curiosidad.
-Lo fui a tirar a un volcán en el sur.
-¿En serio?
-jajajaja no po- se rió -como se te ocurre... Lo tengo ahí atrás, guardado- me indicó -pero no es por nada en especial, solo para tenerlo de recuerdo.
-Un monumento.
-A lo bueno y lo malo.
-Ah...
Rellenamos con mas Vino las copas de greda blanca.
-Por cierto, vi al viejo en la televisión...
-¿En serio? ¿Y que decia?
-Estaba reclamando por lo de las casas, lo del terremoto, la reconstrucción, todo eso, decía "Yo gasté treinta años de mi vida en esta casa, y ahora el gobierno con su indiferencia quiere que me olvide" se veia muy molesto mientras lo decia ¿sabes? aunque a la gente que lo acompañaba atrás parecia agradarle.
-Y estaba de lider... ¿no?
-Claro, ¿de que mas?
Ambos lanzamos una carcajada.


Ya era de madrugada cuando, tras despedirme de un fuerte abrazo y prometiendo venir mas seguido, salí de la casa de mi hermano rumbo al lugar donde me estaba quedando. No habia caminado ni dos cuadras cuando el viento frio ya habia humedecido mis jeans, encendí un cigarro que se tiño morado al solo contacto con mis labios, tambien morados despues de haberme tomado un bidón completo de ese vino junto a mi hermano. Me puse los audifonos, programé un disco y marché rumbo al centro.

Caminé por cuadras y cuadras a paso largo, pisando las hojas amarillas e ignorando casi por completo el camino, solo preocupado por el cigarro y la música. La noche era dura y sin embargo me sentia muy comodo paseando por la noche helada de una ciudad llena de ruinas inadvertidas.

Iba por un costado de la Plaza de Armas cuando de pronto, casi por instinto, me detuve en seco y me di cuenta que estaba pasando por el frente de las ruinas de la Catedral. La oscuridad de la noche y la luz de los focos de la plaza iluminaban las negras rumas de escombros salpicadas de trozos de mosaicos, el resplandor de los vidrios pintados dotaba a las ruinas de un aire de majestuosa desolación.

Yo nunca habia ido a misa, pero traté de recordar como era la Catedral cuando aun estaba de pie. Me sorprendí al recordarla tan nitidamente: Era muy alta y por sobre sus columnas tenia una cupula imponente, toda llena de esos mosaicos que ahora se esparcían destrozados por toda la cuadra. Súbitamente sentí una tristeza inexplicable y comencé a caminar cada vez mas rápido rumbo a mi casa, al cabo de una cuadra sin darme cuenta estaba corriendo por Curicó con los labios morados y un cigarrillo en la mano... me detuve en seco y tome una bocanada de aire helado y volví a caminar sintiéndome algo avergonzado, aún con ese malestar clavado entre el pecho y la garganta. Estaba a tres cuadras de mi hospedaje cuando me di cuenta que por culpa del vino habia estado olvidando que todo este camino que había estado recorriendo inconscientemente ya lo había hecho antes hacia unos años, cada vez que la había ido a buscar a la casa de sus abuelos. Sorprendido por el recuerdo y motivado por el mismo sentimiento de la catedral intenté recordarla exactamente como era entonces, pero la única imagen que se me vino a la cabeza fue la de un día jueves sentado junto a ella en uno de los patios de la catedral, un día jueves de otoño, mucho tiempo atrás.

Me senté a orillas de la vereda y me quede en silencio por un largo rato, cerré los ojos y pude ver a la Catedral con sus puertas abiertas justo ante mis ojos, alejandose lentamente cada vez que intentaba tocarla, diluyéndose de a poco como los granos de arena que caen dentro de un reloj. De pronto tenia ese sonido de arena en la cabeza ¿lo sentía entonces? ¿Lo intuía al menos? me invadieron unas ganas inefables de entrar a los jardines para buscarme a mi mismo dentro de la Catedral, para preguntármelo y para decirme también que recorriera mejor con la vista la catedral, así no olvidarla tan fácil, que disfrutara mas ese jueves que quizás era el ultimo jueves ¿Había sido el último jueves? El sonido de los granos de arena seguía ahí.

Pero, tan solo al abrir los ojos pude ver que delante mio seguía la Catedral en ruinas. Invadido por un sentimiento desolador intenté comprender que ya hacia mucho que, como el mosaico, todos esos momentos estaban demasiado lejos, como las figuras que formaban los vidrios, también gran parte de los recuerdos habían dejado de existir... Como el mosaico, todos esos instantes eran solo vagos trazos de lo que realmente habían sido, se habían transformado para siempre en ruinas, al igual que los muros de la Catedral.

Cuando al fin llegué a mi pieza encendí el televisor que pasaba noticias sobre el terremoto en Indonesia... La dejé encendida, me desvestí y me tapé con las frazadas heladas y polvorientas de la cama de la residencial.

Cuando me tapé aun tenia los labios coloreados de vino, pensé que mancharía la cama pero no me importo mucho, ya que al otro día tenia pasajes para el tren de las diez.

Con los ojos cerrados pensé en los mosaicos de la catedral quebrandose con los golpes del terremoto y cayendo afilados sobre las bancas de madera de la iglesia, me imaginé la luz de la luna filtrándose por la techumbre agrietada en medio de la hecatombe y pasando por entre los trozos de cristal por un solo instante eterno.
Mientras el sopor del sueño empezaba a adormecer mis manos, cada vez mas lejos del chicharreo de la tv, se me vino a la cabeza ese lío del vino añejándose en los recuerdos de los barriles de roble.

Pude ver entonces a mis recuerdos , convertidos en mosaicos.

Me imagine entonces

a los mosaicos

convertidos

en gotas de vino

efímeras.

Cayendo,

suspendidas del tiempo,

en un collar que flota en el aire

para siempre.

El aguarde

Intuyo la tormenta
Acurrucado del frío, de este otro frío que va calándome noche a noche
en este mayo de noches tristes y áridas,
en este otoño de las páginas blancas

Sopla mi boca en las frazadas una brisa tibia que humedece mis parpadeos absortos
Puedo sentirlas, palabras que aun no nacen conjurando sobre mi cabeza
Puedo tocarlas casi, las palabras con su cadencia de tambor indio
Y sin embargo... ¿puedo escucharlas ya?

Me despierta el goteo de mis pestañas

La Tinta China aguarda
Al acecho del papel de nieve
Esperando el momento preciso
Para surcarlo todo

Negro

Enorme

Como un relámpago azul que implacable
va derramándose encima de la noche
Por un instante
Inmenso

Musica que suena como hoja seca que se cae del árbol, que va flotando al ritmo de la brisa matutina hasta tocar el suelo



Porque el Otoño a uno lo pone así; susceptible a la fragilidad, a esos planos secuencia celestes y delicados...

El Compás de Las Esperas

El tiempo es una telaraña afilada en todas las direcciones... No vivimos solo luchando contra el olvido como seria romántico y nostálgico pensar. También, y mas a menudo de lo que parece, presa de las esperas de todos los tipos, que nos ponen en un limbo de una naturaleza distinta a la del olvido. Incluso en el olvido hay una lucha agónica de algún tipo.

Las esperas son lo contrario, son un vacío árido, un pequeño desierto en el que no alcanzamos a vagar porque su explosión es inminente, es un segundo antes de tocar el cemento que se alarga y se alarga y se alarga...

Hay gente que muere esperando algo o a alguien... Hay esperas que terminan de la peor forma, asi como otras que terminan positivamente, pero nunca el final de una espera es completamente determinante, nada en la vida lo es en realidad, entonces las esperas entrañan algo en su fondo que hace pensar acerca de si existe realmente una naturaleza perversa detrás del acto de la existencia.

La espera... es un tipo distinto de drama.

Mas inquietante de lo que parece, de lo que se percibe.