Un poco de ego antes que termine Agosto

No me gusta ser autoreferente pero bueh, no he escrito nada para blog ultimamente asi que va como esto: Sali en un diario de Corea por ganar el primer lugar de un concurso de ensayo que armaron y despues sacarme una foto jugosa al lado del afiche de la nueva convocatoria... Mis quince minutos de fama en Seoul que se alargan y se alargan.

http://monthly.chosun.com/coreporter/cowriterboardread.asp?idx=5240&cPage=1&cowid=wonjung_min

LOS SECUESTRABLES EN VIVO



Viernes 21 de agosto desde las 9.00 horas, vamos a estar tocando en el bar Amnesia, que queda en Blanco Encalada 2479, cerquita del Club Hipico, Entrada liberada y la Cerveza a 1200... Empieza a las 21:00 y termina a las 4.30.

Merienda Nocturna

Atravesar el pasillo que lleva a la cocina siempre es un peligro considerable, sobre todo cuando corres el riesgo de desaparecer. Al menos, claro, en esta casa... Pero esa historia es mas larga, casi tan larga como la de las botas que llevo puestas.

El punto es que ya me levanté, y mientras les hablo voy caminando a tientas por el frio piso del pasillo metálico, solo guiado por el retumbar de mis pisadas contra las murallas. Mis manos van contando los pernos que separan mi habitación de la cocina, van cuarenta y siete, cuarenta y ocho, ahora tan solo tengo que llegar al cruce y dar vuelta a la izquierda esperando (y de verdad espero que sea así) no encontrarme con nadie, las conversaciones con los otros pisos son cada vez mas escasas y sabemos que hubo un brote de locura en el dieciocho... asi como están las cosas es mejor no encontrarse con nadie.

O con nada.

Cuarenta y nueve, cincuenta, camino doce pasos mas, mis manos tocan el aire y, tal como decia el mapa, finalmente he llegado al cruce 202.

Miro hacia la puerta derecha y puedo leer "cocina", apenas iluminado por un tenue brillo que llega desde el norte, zumbando casi impercetiblemente.

Un tenue brillo.

El descubrimiento de la cocina me llena de un sinsabor indescriptible mientras veo a mi izquierda la escotilla de entrada y a mis espaldas el camino hasta la habitación.

Pienso rápido, el brillo acercandose va volviendolo todo mas blanco e inmaterial, no me deja mas de una milesima de segundo: "Que mierda" exclamo mientras me meto a la cocina y con mi mano sello la entrada justo un instante antes de que esa maquina maldita pueda lanzar sobre mi su luz blanquecina.

Respiro agitadamente una y otra vez, mirandome las manos y las piernas, asegurandome que todo este donde mismo. Sobre una mesa veo fruta fresca, tiritando aun tomo una manzana y la muerdo mientras el sonido escalofriante del hijo de puta me susurra como una aspiradora diabólica al otro lado de la puerta.

Se va a quedar ahí, se va a quedar ahí por siglos si es necesario, se va a quedar ahi y va a atraparme apenas salga... Solo me queda vivir encerrado en la cocina hasta que ese maldito aparato luminoso encuentre otra cosa que desaparecer, un nuevo objetivo en su programación milenaria de alguna guerra olvidada que desconozco, y que no me importa en lo absoluto.

Le doy otra masticada nerviosa a la manzana, quizás nunca pase, quizás en unos años mas unos exploradores encuentren mi esqueleto en la cocina y digan "pobre bastardo, cuantos años habrá pasado a solas con su mano", mierda.

Quizás algun dia una mujer también encuentre el mapa de la cocina y quede atrapada acá, espero que eso ocurra eventualmente, o de lo contrario quizás termine lanzandome a las fauces del aparato de pura desesperación, quien sabe... quizás esa máquina inmunda esta vieja y eventualmente acabará descomponiendose, quizás.

O quizás no... Poco queda que hacer ya, estoy encerrado en este almacen inmenso, a solas contigo, que espero me puedas estar leyendo en alguna parte del espacio-tiempo.

Hay comida, bebida, y creo que vi hojas de tabaco en la despensa, mientras las busco y ya que tengo todo el tiempo libre del mundo... ¿Te conté la historia de las botas que llevo puestas?.

Jesús deja de mufarme

El Karma llega soplando
Sin aviso
Como la muerte
o un Tsunami.

Por la madrugada erès el ùnico que siente un temblor
Y ahí está, la pesadilla alojándose entre tus tendones
Clavando sus garras detrás de los parpados
Descuadrando tus horas
Arrebatándote la fortuna

Entonces caminas desorientado
Jugando con menos dados
El día que tienes que apostarlo todo
y El Karma es como un huaso fogueado
que te mira con aires de ferretero
te quita los dados que te quedan
Se ríe profesionalmente, te pega una palmadita en el hombro
y te deja una moneda de cien en los bolsillos
Una nueva,

Para llamar por teléfono a alguna parte
Desde un público que se la traga
El Karma es así.
Redondo.
Ondulado.
Helado como una madrugada
del que no duerme.

El Karma se ríe de nuevo,
haciendo gestos con su sombrero negro
un destello de sombra desde las esquinas

Hay que buscar refugio
en alguna pieza blanca
llena de humo y manzanas
es urgente
de vida o muerte
o si no
quién sabe

Mercedes Sosa - Cantora



Mercedes Sosa con Calle 13, la mezcla entre ritmos es exacta, la letra saca lágrimas.

Sobra decirlo, pero el ultimo disco de Mercedes Sosa (Cantora, disco doble) debe ser de lo mejor que ha salido en el ultimo tiempo, una de esas obras a las que entras y que cuando sales lo haces cambiado para siempre.

Chandelle y las Ménades.

Once de la noche y el supermercado ya esta cerrado. Espero junto a un par de abuelos pasar mis compras por la última caja abierta mientras las luces de los pasillos se apagan una a una dejando en un silencio de mausoleo a las heladeras y pirámides de tarros conserveros.

Camino hacia la salida del almacén muerto solo escuchando el eco del crujir de las bolsas rozando rítmicamente contra mis piernas. Echo una última mirada en dirección a las congeladoras de carne, de pronto se aloja en mi cabeza la intranquilizadora idea de la semejanza nocturna entre un supermercado y un cementerio.

Sigo caminando hacia la puerta de salida, ya puedo ver el amarillento color de los focos de la calle cuando me acuerdo que tengo que comprar cigarrillos. Me devuelvo a paso largo hacia el servicio al cliente para ver si me pueden vender una cajetilla.

-Disculpe, quiero una caja de Lucky Strike... Si light.

En el mesón puedo ver a un joven guardia que está rodeado de cajeras y se come un Chandelle de Lúcuma con la expresión de satisfacción de quien está terminando el día. Es alto, delgado, con corte de peluquería y cierta finura en sus gestos. Me da la sensación que vuelve locas a las empleadas del supermercado, que lo observan formando un semicírculo, sonriéndose entre ellas.

Una de ellas es la primera en preguntarle:.
"¿que estás comiendo?"

El guardia, con un hilo de voz, le contesta en perfecto francés.

"Chandelle."

Las cajeras gritan de locura al escucharlo, el guardia sonríe y sigue comiendo su postre mientras ellas se miran y comentan acerca de la forma en que lo había dicho. El supermercado ya está prácticamente en penumbras.

-Ok, acá está, le pago con dos mil.

Guardo el vuelto y comienzo a caminar hacia la puerta, echo una última mirada hacia atrás, intrigado por lo que está pasando en ese rincón del supermercado apagado.

"Dilo de nuevo, dilo de nuevo" Le dicen las cajeras, emocionadas

El guardia se ríe y deja el postre al lado, hace una pausa para tomar aire y repite

"Chandelle"

Las cajeras chillan saltan y aplauden llenando de un eco agudo el supermercado, extasiadas ante el francés profundo del guardia.

Mientras salgo a la vereda lo ultimo que alcanzo a escuchar antes de que la puerta de metal se cierre a mis espaldas es a las cajeras gritando una y otra vez, cada vez mas fuerte, rodeando al guardia que al fin se sorprende, demasiado tarde como para alcanzar a entenderlo, demasiado adentro del supermercado como para alcanzar a escapar.

Quetzacoatl y el Santiago Downtown.

Ya es ocho de Junio y hace un año también hacia frío. En la ancestral cosmovisión precolombina el paso de las estaciones es el resultado de la batalla constante entre los demonios de la oscuridad que intentan engullir en su interior al Sol, representado como una serpiente emplumada que todas las madrugadas se alza triunfante sobre los oscuros y por la noche es amamantado por su madre la tierra mientras su hermana la Luna riega de fecundidad la madrugada.

Hace un año empezaron a construir un edificio a media cuadra y creo que fue por estas mismas fechas que me senté en la vereda para mirar como una maquina demolía una casa que debía tener al menos cien años. Los muros de adobe se derrumbaban bajo el golpe de las maquínas sin dejar a la luz ningún esqueleto emparedado de los años veinte, asi hasta que eventualmente la nube de polvo era tan gruesa que todos los curiosos escapamos del lugar tapandonos la cara con actitud de World Trade Center.

Unas semanas mas tarde todo el sitio que ocupaba la casa fue rodeado por un colorido afiche metálico gigante del nuevo edificio "Santiago Downtown" donde aparecía una familia Aria siendo feliz mientras un niño igual a Sebastián Piñera jugaba Playstation. Desde entonces cada vez que camino hacia la Alameda tengo que ver a un pequeño Tatán.

Fue varios meses después, cuando el otoño recien empezaba, que una noche salí con un cigarrillo encendido a mirar las luces de la ciudad y me encontré que un bulto negro y enorme iba reptando desde abajo de la torre Entel, cada día devorándola un poco más.

Dos semanas mas tarde la luz que la Torre Entel proyectaba sobre Santiago no existía mas en San Martín. La rapidez con que el bulto negro la había engullido primero que todo fue casi tan sorprendente como el hecho de que casi nadie se diera cuenta de ello mientras ocurría.

En invierno las tardes dejan ver una luna enorme y solo interrumpida brevemente por las delgadas nubes que la degradan fugazmente como si fuera de pastel. Esa debe ser una de las mejores cosas del invierno Santiaguino, aparte de sus calles heladas y vacías a las siete de la tarde.

La Luna describe una figura en diagonal desde que se asoma por las montañas y pasa por sobre mi cabeza a eso de las dos de la mañana. Esta tarde comprobé que tengo una hora y media menos de Luna gracias a ese bulto negro que se construye veloz y discreto a media cuadra. Cuando minutos mas tarde bajé a buscar algo para la cena miré el cielo y me di cuenta que a todo este costado de Santiago le pasa lo mismo con la Luna.

El edificio no termina aun de construirse, pero ya lo entiendo.

Que nada ha cambiado, que los creadores de esta bestia negra no se detendrán, que llegará un día en que finalmente van a construir un titán mucho mas grande, oscuro y veloz para así poder, al igual que lo han hecho siempre, intentar devorar a la Serpiente Emplumada del Sol.

Gato Barbieri, The South American Jazz Punch



Esto es del disco "El Gato", de Gato Barbieri en el 75, es muy grueso.

El tema original Merceditas (para el que no sabe) es una tonada tradicional de la pampa argentina.

Gato Barbieri es uno de esos raros casos de sinceridad artistica y una circunstancia torcida... Estuvo metido de compositor en toda la onda del cine neorealista en Italia (su trabajo mas famoso fue con bertolucci, para el ultimo tango en paris) lo que dotò su musica de un ritmo incidental único... Escuchar a Barbieri es ver pasar mùsica y escenas al mismo tiempo, es su sello personal, marcado de sudamerica con sus dias nublados y su ritmo acampado.

Los discos son fàciles de conseguir si se busca bien, vale la pena darle el tiempo.

Este es del "Fenix", y se llama El Arriero, original de Atahualpa Yupanqui, versiòn jazz... Muy suyo, muy de todos.