Felices Fiestas Patrias.

El dieciocho celebra a la chilenidad.

En realidad lo único que he hecho ah sido tomarme una jaba de chela con los amigos y de chilenidad no mucho, menos mal.

Hoy son las glorias del ejercito, asi que el desfile está recién empezando... Es increible que existen familias que todavia van a los desfiles, y que se levantan temprano en las mañanas de un dia feriado, y que sacan a sus niños de sus camas donde descansan merecidamente despues de la sobreexigencia educacional mediocre de la jornada escolar completa... Todo mientras el padre, reaccionario y vestido con polerita y un jockey, lanza frases exclamatorias que tratan de motivar a los niños de ver pasar filas de militares tocando música insufrible, que exiben con orgullo frente a los niños la fortuna que el estado se gasta en poderosas armas usadas que (como todas las armas del estado desde hace mas de un siglo) van a ir a herrumbarse hasta la muerte en algún almacén, y que se supone deben causar en los niños admiración, en vez de rabia y bronca contra un estado que le da diez veces mas dinero a las fuerzas armadas que a la educación.

Lo peor es luego el mismo padre que exalta a los marineritos va a hacer comer un almuerzo festivo a los niños, hablando todo el rato sobre el desfile... Muy entusiasmado mientras salpica de papas mayo el mantel, y los niños quieren jugar playstation pero no los dejan porque en fiestas patrias no se hacen cosas que no sean chilenas.

Pero lo realmente triste es que algunos niños quizás le tengan cariño y admiración profunda a sus viejos, asi que quizás algún dia tambien saquen a los niños un dia feriado a ver un aburridisimo desfile con el sol en la cara y los oidos tapados por las burdas baterias de bronces que suenan sin amor.

O, en un caso de mala fortuna,  acabe enrolandose en el ejercito.

Y asi pasarse la vida acatando ordenes golpistas o quizás irse con alguna misión de paz a hacer cosas de guerra.

Aunque sigo pensando que lo realmente peor es que la parada militar aun tenga quorum y se televise en cadena nacional... Podrian poner otra cosa, hasta un tedeum es mas divertido.

Milicos, Gorilas Fascistoides, marchando en filas, tocando bulla, sintiendo orgullo... de andar uniformados.

...Y además la marcha radezky es una composición horrible.

Flanes Flanes Flanes



Fabian Crema es la raja, pero Jorge Sorona es genial... En todo caso, la cancion de los flanes es lo mejor, llevo como una hora escuchandola, y eso que dura 1 minuto.

Camafeo

Spinetta y Paez grabaron el disco tra-la-la en el 86, y se pegaron una gira en ese contexto que alcanzo a dar solo cuatro conciertos, dos en argentina y dos en santiago... Segun Spinetta es el mejor disco de su carrera.

Este video lo encontré en youtube y es del concierto de Santiago, y la versión de Camafeo les sale buenisima... Quizás deberia hacerme un blog de música, dado que hace caleta que no subo un cuento, debe ser porque ando escribiendo cosas muy largas y nada sale en tamaño como pa blog.

Como sea, aca va.

SUMMERTIME MADE IN KOREA



Esta debe ser una de las mejores cosas que he encontrado en youtube, es increible.

Imperial Swingin´

Ya se viene una actualización decente.

Pero no todavia.

Pero mientras tanto... HIT IT BOYS!

Gracias Sakamoto.

El final de semestre me tiene sintiendo odio contra el mamón medieval al que se le ocurrieron las evaluaciones, apenas duermo, me duele el cuerpo, ando con ojeras y todos me preguntan "te estai drogando mucho?" "Estai enfermo?".

Pero gracias a Ryuichi no se me cae el pelo.

:)

¡Y haré una hoguera!



Desde los 2:45 este tema es una obra de arte.

La Luna es una taza de leche.

Y la polaroid esta tumbada detrás de una botella llena de agua vieja, mientras el televisor encendido chicharrea acerca de volcanes que explotan y violadores que se suicidan, y en algún lugar de la vereda alguien se está emborrachando, en toda esta escena de plástico y maderas barnizadas, donde esta todo lleno de polvo, de migas en el suelo, de sonidos de toses lejanas, de todos los enfermos que se ocultan tras las micros y el concreto resquebrajado por el silencio...

Las ventanas veladas, iluminadas las cortinas de cien colores distintos, que ocultan televisores y lámparas prendidas, en todas esas casas anónimas que desbordan de libros con las tapas roídas, de fotografías y recuerdos que se erigen en el silencio de la herida pasada, esa que todavía sangra y nos mancha, nos ensucia de pena con su dolor de madre, con su cicatriz de genocidio. Que nos llena de rabia, que nos restriega por la cara esa utopía de guerra fría que ya no fue, que nunca fue, que nunca es, y que con su fracaso va embrujando así los destinos de sus hijos, llenando de etiquetas la rebeldía, encerrando la subversión en una chapa de feria artesanal corporativa, y sumergiendo en las profundidades de dolores ajenos a las cabezas de los niños alados.

En dolor... en dolor de madrugada de otoño que nos sumerge el paisaje generacional en la influenza y estridencia de los grandes edificios de cristal que tapan el horizonte y llevan por raíces a supermercados con nombre de santo, y que desde lo profundo claman con sus siempre cambiantes rostros de farándula “Oh señor, oh señor, que carne molida mas conveniente, oh señor, y solo por hoy, Oh señor...”.

Así se nos pasan los amaneceres con los brazos abiertos, mientras todo va sumiéndose en ese gran rostro que dicen que nos observa desde el cielo todas las mañanas, ese que a todos nos enseñaron desde pequeños a no mirar y que nadie sabe donde vive, que nos hace andar con la vista fija en el suelo del camino a cualquier parte, donde nos dicen que el dice ya estar, y que mientras tratamos de no verlo se nos olvida mirarnos los rostros.

Dicen los entendidos, que en los carros al matadero el ganado siempre va mirando al horizonte, y se mantiene así aún después de que lo degollan, y quien sabe si todavía lo esta haciendo cuando ya molido, es sopesado en pequeñas bandejas de plumavit, destinado a terminar en alguna salsa, de algunos tallarines, de alguien mas que mira silencioso al horizonte... Pero es difícil evadirse, cuando vas a sesenta kilómetros por hora, en un carro donde no hay ventanas por donde poder saltar.

Dicen los entendidos, y en realidad no hay que serlo para saber, que si las vacas se pusieran de acuerdo, bastaría que todas dieran un empujoncito para poder volcar el camión y volver al los campos libres a comer pasto fresco y dormir tocando las estrellas.

Pero no lo hacen, porque les enseñaron a no hacerlo.

Porque enseñar se trata de condicionar, porque los viejos santos medievales enseñaban que los reyes venían del cielo y porque hay mucha sangre en cada producto en oferta, aunque sean duraznos en conserva... Las apariencias engañan, las etiquetas mas brillantes también, al igual que el negocio de las ferias artesanales y el mito tan extendido de que las vacas se dejan conducir tranquilas al matadero y nunca vuelcan camiones o empalan con sus cuernos a uno que otro matarife desgraciado por las malas condiciones laborales de los (enormes) mataderos del tercer mundo.

Y es que en realidad en el cielo no hay rostros omnipotentes.

Lo que realmente hay en el cielo son miles de colores distintos cada vez que atardece y amanece, millones de pájaros que vuelan libres, sin nación ni pasaporte, porque en el cielo no hay nada definitivo, porque la mitad del tiempo hay un gran plumón celeste al que se le escapan las plumas todo el día y se van por ahí formando elefantes.

Porque cuando anochece el cielo es terciopelo negro, todo lleno de gotas de lluvia suspendidas alrededor de una perla enorme, que tibia como el tazón de leche que es, se filtra lentamente por aquellas cortinas cerradas, esperando el momento en que las viejas heridas troquen la sangre en cicatrices sabias y entonces ya libres de santos farsantes y las manchas del triste pasado, los niños con alas abran las cortinas y sin pudor vuelen a colgarse de la luna y por fin tomar leche con vainilla.