Latinópolis

La Ciudad
Gigante antiguo de hierro y cemento
Clavado como un silicio por invasores antiguos
En el lejano ocaso de los vencidos
en el pasado sin limites
La espada domadora
El golem civilizador
de la tierra Americana

La Voraz
seis millones de almas sus intestinos
que bufan,
que crecen,
que queman,
que mojan,
que se ahogan.

La Perezosa
titánica, lenta,
que se duerme un poco cada noche
la ciudad con sus flamas cansadas.

La Urbe que Despierta
Deslumbrada
por un sol frio
que merodea por las nubes grisaceas de la ciudad
que se alejan, con la brisa, por esas veredas infinitas

Las cosas
los cien mil rostros
ese perro
que mordisquea algo a media cuadra
el pajaro
que se posa en la vereda humeda, por un momento
los arboles que respiran en sus islas de tierra
el concreto y sus largas sombras chinescas
sobre el pavimento asoleado.

La sangre de la ciudad
Las largas filas de personas con sus ropas de semana
metiendose en los buses y trenes
Despertando la ciudad

Ellos
Son otros los Dioses
Son otros los Templos
Son otros los emperadores
Son otras las Profecias
El Sol es siempre el mismo
Ahí estan Ellos
La Sangre
Su Sangre
Regando el suelo de la América Indómita
Una vez más.

Tiempo de Verano



Esta canción tiene casi un siglo y mientras me sobrepongo al cansancio de madrugada pienso que hace siete años la estaba escuchando a la misma hora, en el mismo lugar en el que estoy sentado ahora. Distante en los recuerdos, la misma grabación, el mismo flujo de respiración y arte de Porgy and Bess.

Miles Davis se murió en el año noventa y uno, pero el Porgy and Bess lo grabó en el cincuenta y ocho... Dicen que en aquel tiempo Miles estaba tan drogado que por momentos era como si para el desapareciera el tejido de la realidad, entonces solo quedaba el ritmo, y la música era una sola voz que le creaba senderos luminosos.

Pero esa no es la raíz, porque este instante tiene música de Miles, pero también tiene otros audífonos... Hace siete años estaba a esta misma hora, más delgado, con la misma ventana abierta, pero el cigarro no era un Pall Mall, creo que era un Kent o un Belmont fumado con una fruición distinta, más adolescente, otro espíritu al mismo motivo.

El tema es el mismo, la circunstancia es distinta, pero si se fotografiara el pasado al presente en una sola imagen, entonces estaría yo sobrepuesto a mi mismo, pero fuera de eso la muralla estaria igual de blanca, la luna tampoco entraría por mi ventana y las notas de Miles Davis chillarían surcando el humo al mismo tiempo, la semejanza diversa es un abismo en que el tiempo divide lo unitario.

Por momentos es como si pudiera sentir al recuerdo y el tiempo crujiendo, hace cinco minutos escuchaba la misma parte que ahora, y hace siete años y cinco minutos estoy seguro que ponía el tema de nuevo, aunque entonces era parte de un puñado de jazz que era lo único que tenia, que escuchaba una y otra vez, lejos de mi circunstancia actual.

Hoy en la tarde toque una trompeta que había sido fabricada a principios del siglo XX y en su campana aún tenía las marcas del martillo que forjó el bronce en algún lugar de los Estados Unidos por ahí en 1915. El instrumento sonaba distinto, la escala que toqué debe haber sido tocada a través de los años con la misma tesitura exquisita que le imprimió el Luthier, en todas las circunstancias de cada intérprete, siempre con el mismo espíritu previo del artesano.

Cuando Miles Davis tocó el Porgy and Bess lo hizo de una sola toma, así se grababa entonces cuando cristalizó en la pieza un trozo suyo, como uno de esos indígenas que rayaban a sus dioses con tinturas olvidadas en alguna caverna subterránea.

Hace siete años sonaba por tercera vez la misma canción, entonces las circunstancias eran distintas pero la sensación era la misma, el lugar con sus murallas, su ángulo sin luna, todo era semejante aunque distinto y sin embargo en algún momento la canción dejó de tener un lugar definido en el tiempo, es como si siempre hubiera estuviera esté ahí... El verbo deja de servirme para expresar lo que siento, porque hay una fisura en el ordenamiento del tiempo. El tiempo también es una mera percepción, del mismo modo que siete años se hacen un parpadeo extraño, tan extraño como saber que estoy en el mismo lugar, en el mismo momento, repitiendo el mismo sentimiento que imprimió Miles, con una trompeta que repetía la misma tesitura de su Luthier, y entonces las épocas se contraen, se vuelven un asunto de puntos de vista.

Al igual que entonces la luna no entra por mi ventana y no tengo como saber si estoy recordandome un adolescente en el ahora o en el pasado imaginandome lúcidamente en la veintena, ni siquiera puedo decir si no soy otra cosa que un delirio de Miles Davis en su conciencia atemporal desde donde repite, una y otra vez, la melodía volante de Porgy and Bess ante la otra mirada atemporal de los sonidistas extasiados en un estudio de grabación de California en 1958.

No tengo como saber la verdad del lugar y de su naturaleza desde donde surge la ilusión de realidad. Entonces solo puedo sentirme plácido y ajeno con el sonido de algo que sigue repitiéndose mas allá de lo que piense sobre el paso del tiempo, estoy ciego y solo me guía la percepción distante de Miles, insinuándome veladamente lo ilusorio de mi circunstancia mientras el cigarro se consume y rebusco otro en mi cajetilla de hace siete años.

De profundis

CÓMO SER UN GRAN ESCRITOR
Charles Bukowski

tienes que cojerte a muchas mujeres
bellas mujeres,
y escribir unos pocos poemas de amor decentes
y no te preocupes por la edad
y los nuevos talentos.
Sólo toma más cerveza, más y más cerveza.
Anda al hipódromo por lo menos una vez
a la semana
y gana
si es posible.
aprender a ganar es difícil,
cualquier pendejo puede ser un buen perdedor.
y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu
cerveza.
no te exijas.
duerme hasta el mediodía.
evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.
acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares
(en 1977).
y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota
ya sea por buenas o malas razones.
un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.
quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos
y como las arañas, sé
paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
más
el exilio
la derrota
la traición
toda esa basura.
quédate con la cerveza,
la cerveza es continua sangre.
una amante continua.
agarra una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen
más allá de tu ventana
dale duro a esa cosa,
dale duro.
haz de eso una pelea de peso pesado.
haz como el toro en la primera embestida.
y recuerda a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun.
si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres
sin comida
sin esperanza...
entonces no estás listo
toma más cerveza.
hay tiempo.
y si no hay,
está bien,
igual.

LOS SECUESTRABLES en el 1° FESTIVAL LIBERTARIO, este SÁBADO 5 de Diciembre en LA MAKINA



Tras un receso de vacaciones tu grupo favorito LOS SECUESTRABLES vuelve a la carga recargados para el verano.

Este Sabado 5 de diciembre vamos a estar tocando en el primer festival libertario, que se realizará en LA MAKINA, esto queda en Valdivieso 0345... La feria tendrá no solo a LOS SECUESTRABLES, tambien a mas de diez grupos, stands de comida, proyecciones de Cine, y una serie de actividades ludico-culturales, todo muy libertario.

Y todo a $1000 pesos, dinero que será utilizado para ayudar a diversas actividades del centro cultural LA MAKINA.

Los esperamos.

My Foolish Heart



Whatcha gonna do, whatcha gonna do... Crazy coming down crazy coming down.

Este tema es tan bueno que rememora lugares soñados y ajenos, es una de las mejores canciones que he escuchado.

A mi también me gusta Charlie Parker

Y la droga sigue, y la soledad, y la gente no entiende y la soledad golpea, es que realmente como saberlo, como entenderlo, raro le dicen todos en el colegio que es el mundo donde ahora tiene 35 años y envejece y le dicen virtuoso, pero todo es un juego, y la heroína es una golosina, y es difícil no quedarse dormido o olvidarse que hay que ir a tocar, pero aun así el teatro lleno espera por tres horas, y aun así aplaude de pie el concierto, pero no siempre va así.

Los amigos, los amigos, los amigos palidecen ante los dulces, y los dulces empiezan a hacer que te duela el pecho Charlie, la heroína es una ventana desagradable, es estar en esa cama oscura y fría por las noches Billie, es mirar por la ventana y saber que allá afuera hay un cuervo, y que te esta esperando Chet... Es arrancarse con el instrumento, con el arte, no hay razón, la razón es para los viejos.

Estas viejo, lo sabes porque cada vez te duele mas el pecho, porque cada vez te cuesta mas volver desde allá, porque has visto a la muerte dibujada en las luces arremolinadas del viaje, esperándote, anunciándose pálida en los espejos.

No importa, no importa, ya no es tan simple como antes, la gente ya no va tanto a tus conciertos, los críticos te entierran vivo, pero ahí estas tu tocando, sabiendo como ese mismo mundo que te elevó solo por ser tu ahora te entierra, nuevamente por solo ser tu, pero es difícil entenderse con todos, las inyecciones empiezan a quitarte el dinero Charlie, la música suena oscura, apagada, y anoche te metiste tanto acido que por un instante te pareció ver tu tumba descascarada, rodeada de desconocidos de otras épocas, tirando flores sobre el mármol frío Charlie, llenando de lagrimas de cocodrilo y adjetivos de genio el basurero donde a tus huesos ya no le quedan ni gusanos Charlie.

Pero, ya sabes, algo de dinero, grabar ese disco, y que luego algunos solo algunos te aclamen, a ti ya no te importa Charlie, las botellas rotas del suelo se clavan en tus brazos cada ve que te revuelcas por el suelo tosiendo tras las inyecciones, y despiertas anestesiado y cortado mientras el atardecer golpea tu cuerpo gordo y tu rostro arrugado que cumple 43 años una mañana de mayo y que todo lo que hizo fue cambiar el televisor por una inyección, tus abogados no quieren darte tu dinero Charlie, y te enfureces, y te cortas los brazos pidiendo ayuda Charlie, la pides a gritos y los vecinos que antes llegaban ahora solo cierran las ventanas sabes? Pero no importa, tras la sangre ya piensas que está bien, que ya está todo bien, los únicos gángsters de la ciudad que aun te venden heroína lo hacen porque les gustan tus discos sabes, podrías tocar para ellos un rato, les encanta Charlie...

Es de noche ya… Y tus brazos llenos de sangre seca se vuelven a pinchar esa noche solitaria en que cumples 43 años y 91 días, y mientras la heroína llena tu mente de pronto, sin aviso, sientes que das un paso en falso y te resbalas hacia dentro y caes en un do bemol tan curvo que sabes de inmediato que es la muerte tocando sus huesos, y tratas de incorporarte y escaparle Charlie, pero ya esta muy cerca, esta muy cerca, tan cerca que lo comprendes de inmediato, aun antes de ver que el hilo está cortado.

Fue el tropiezo que diste en la esquina equivocada del caracol, la cantidad inexacta de sangre en la inyección, la sensación que fue subconsciente, para acabar de una vez por todas con el frío y los amaneceres y el alba, y perderse al fin, con los brazos cortados, con el saxo empeñado Charlie...

Lo sabes en ese momento, al final de todo, con el rostro arrugado Charlie, con las murallas manchadas Charlie, las ganas de vivir quebradas Charlie... Estás lejos de todo, ya estás a salvo Charlie, dejas de sentir para volverte pleno, pleno ritmo, plena melodía, que por un error de cálculo se encarnó en hombre, fue un error de cálculo Charlie, ya no importa.


Re Mayor por favor.

Autopista

Cosas que se ven pasar por la autopista a las seis de la tarde:

Un bus repleto que lleva gente gratis... a apostar a un casino.

Un camión de bilz y pap.

Diez autos grises y blancos.

Un auto rojo.

Un camión lleno de cerveza.

Una casa rodante.

Un camión blanco con acoplado blanco... Debe llevar algo.

Otro camión pero mas viejo, llevaba un piano.

Otro camión de bilz y pap que dice "no mas tacos".

Tres camiones de basura, azul, amarillo y verde.

Dos autos rojos del mismo modelo haciendo carreras.

Una 4x4 con tablas de surf.

Mas Bilz y Pap.

Y por el medio, los trenes del metro... una y otra vez.

Guerra Fria

Algunas personas llegan a tener sus propias e íntimas guerras frías, se dedican a sostener sus ideas ridículas e intrascendentes contra otras ideas igual de absurdas e irracionales, se joden la vida en el más tozudo silencio... Dejando sin confort el baño, echándole mas azúcar al té, viendo la película equivocada, comprando un perrito cagón y así una larga lista de los mas sutiles y discretos micro atentados.

Tarde o temprano el conflicto se agudiza y alguien acaba apretando el botón: Se miran fijamente, la diplomacia fracasa, guardan silencio por un instante, y de pronto un apocalíptico vaso de café hirviendo sale volando directo a la cara del enemigo ideológico.

Es ahí cuando terminan, y todo es un desierto nuclear hasta que encuentran otro noviazgo que polarizar.